Categoría: Conferencias

RedBox y EGADE Business School en el Ring de la Innovación

La pregunta no es si eres innovador o no, tienes que responderte si eres persistente o si te paralizas ante los obstáculos.

Hay mucho mitos sobre la innovación: ¿El emprendedor nace o se hace? ¿Los innovadores ya lo traen en la sangre o es algo que aprenden en el camino? ¿La creatividad es algo que ocurre una vez y solamente en la cabeza de algún genio? ¿Cuál es la mejor metodología para aprender de innovación? ¿A qué se refieren cuando hablan de innovación disruptiva?

Durante Entrepreneur Growth2018 en el Ring de Innovación, Luis Antonio Márquez Heine, director de Full-Time MBA Innovation & Entrepreneurship del EGADE Business School, y Rodolfo Ramírez, Director y Fundador de RedBox Innovation, contrastaron sus puntos de vista sobre estos temas y dieron a los asistentes las herramientas para lograr que la innovación en sus empresas sea un proceso constante y eficiente.

Round 1: ¿Genética o Persistencia?

Empecemos por la parte creativa. Rodolfo plantea que el ser creativo e innovador no es inspiración divina o genética. “No nacemos, nos hacemos. Todos tenemos un potencial para generar la cantidad de ideas que necesitamos, pero el reto no es tener las ideas, es hacer que las ideas sucedan”. Para implementar una idea requerimos una característica fundamental: ser persistentes. Esta es una característica que escuchamos del neurocientífico Rex Jung, quien en 20 años estudió los cerebros más innovadores del siglo pasado. Él quería descubrir si en los cerebros de todos esos genios había algo diferente que en el suyo. Llegó a la conclusión de que no es que fueran más inteligentes, eran personas más persistentes, porque la parte más difícil al tratar de implementar una idea, es hacer que las cosas sucedan. “Tener la idea es el paso 1. Hacer que las cosas sucedan son los siguientes 9 pasos, hay iteraciones, cambias, las cosas no salen como planeas… necesitas definitivamente persistencia”. La pregunta no es si eres innovador o no, tienes que responderte si eres persistente o si te paralizas ante los obstáculos.

Ante estos argumentos Luis Antonio respondió que la genética sí juega un papel importante porque tu personalidad y tu forma de enfrentar la incertidumbre influye en las decisiones que tomas y cómo observas el mundo. El cerebro de la persona innovadora percibe cosas que nadie más está viendo.“¿Qué hace que tú tomes una decisión vs otra? No estoy tan seguro de que eso se pueda aprender de inmediato. Tienes que nacer con esa genética para saber si te gusta el riesgo, si tienes la capacidad de no tener miedo, y la capacidad de observación, y si eres capaz de aventarte a pesar de que todos te están diciendo que no lo hagas”. Los mexicanos lo tienen en su genética, son sumamente creativos, pero lo que les falta concretar es la parte de la ejecución. Es necesario enseñarles a tomar decisiones, practicar e iterar las veces que sea necesarias. Lo que sí compartió con Rodolfo, es que hay metodologías que pueden enseñarte a ejecutar, a desarrollar tu idea y a minimizar el riesgo de error. Eso sí lo puedes aprender.

Round 2: ¿Cómo aprenderlo?

¿Cómo ser innovador? ¿Cuál es la metodología que te puede ayudar a entender el proceso de inspiración y creatividad; que te acompañe y te lleve a aterrizar una idea ganadora, una innovación, en un concepto que realmente suceda?

Luis Antonio compartió una estadística: “Cada mes se publican 50 libros de innovación. En vez de ayudarte a tener más certeza, te confunden más”. Nosotros enseñamos que el enfoque principal es el cliente, en el sentido que tenemos que aprender a entender cuáles son los verdaderos ‘dolores’ o verdaderas ‘ganancias’ que puede obtener un cliente a través de un proceso de generación de ideas. ¿Cómo pasas de esa fase en la que entiendes bien lo que quiere el cliente y generas esa empatía para entender la verdad del cliente? Es un proceso que requiere de mucha práctica porque pasas por etapas de prototipado, validas nuevamente hasta que llegas a la solución que en efecto resuelve su problema. Yo no creo en muchas metodologías, curiosamente todas están basadas en un principio: en el método científico. Aprendamos a observar, atrevámonos a experimentar, una vez que hagamos eso, entonces ejecutemos“.

Rodolfo, en los 16 años de experiencia que tiene con el tema, ha conocido todo tipo de metodologías. Lo más importante es, estar informado sí, pero no adoptarlas como una religión. También hay que tomar en cuenta que muchos de estos autores están en Estados Unidos o Europa en donde la realidad es diferente a la mexicana: tienen más presupuestos, más tiempo, más gente. “En México innovar significa más trabajo del que ya tienes por lo tanto tienen que hacerlo lo más sencillo posible. Mi recomendación es vean siempre un proceso de innovación en tres etapas: inspiración — creatividad — innovación”.

La innovación es el final del camino cuando se implementó una idea que genera valor. Previo a esto está la etapa en donde se generan alternativas, es decir, la etapa creativa. ¿Cuál es esa idea que trataré de llevar allá afuera? Antes de llegar a la idea, existe un momento de inspiración que es donde buscamos referencias, esas referencias son las que se conectan con mi experiencia y detonan las ideas. Revisar las metodologías que están en boga les va a permitir tomar elementos para reforzar estos tres pilares. Verán que hay algunas que funcionan y otras no tanto, o son demasiado complejas, váyanse siempre por la simplicidad. No hay tiempo. Conéctenlo con este hilo conductor compuesto por tres elementos: Inspiración, Creatividad, Innovación.

Round 3: ¿Existe la Innovación Disruptiva?

Para la discusión final sobre innovación disruptiva, Rodolfo cuestionó a los asistentes con una pregunta con la intención de ejemplificar un caso: ¿Cuándo fue la última vez que compraron un rollo de película? Nos falla la memoria, pero es muy probable que haya sido en el 2004, cuando la industria de los rollos fotográficos se vino abajo”. La historia de Fuji es interesante, porque sus ejecutivos se reunieron para ver qué podían hacer ante la situación. Investigaron, analizaron sus capacidades y buscaron cómo reinterpretarse. En un ejercicio muy cuidadoso se dieron cuenta, que la piel humana y la película (el rollo) se parecen mucho químicamente. ¿Qué fue lo que hicieron? Tomaron toda una investigación que ya no les servía para película y la utilizaron para crear una línea de cosméticos. Hoy en día en Japón hay una línea de cosméticos llamada Astalift que representa el 20% de la facturación de Fuji. ¿Es disrupción o no? Para el mercado es una marca más de cosméticos, en ese sentido no es disrupción, pero para Fuji sí lo es. Y les dio una oportunidad de sobrevivir. Lo que hay que entender, es que sí existe la innovación disruptiva, pero también hay otras formas de innovación: la incremental, es decir, tomar algo que ya existe y mejorarla y por el otro lado, la creación de un negocio totalmente nuevo.

Hay que clarificar: hacer un negocio nuevo o disrupción no significa tirar todo a la basura y volver a empezar. La disrupción significa que haces una propuesta de valor para ti o para una industria que no había antes.

México no es un mercado que sea amigable con la disrupción, nos da miedo, normalmente tomamos cosas que ya están probadas en otros países y que ya funcionan. La recomendación es entender cuál es ese espacio que no está siendo atendido, y hacerlo accesible para todos.

En este último punto, Luis coincidió con Rodolfo en el sentido que la disrupción es una propuesta de valor diferente a lo que actualmente se tiene. Y normalmente sucede en las empresas de los emprendedores porque las grandes compañías están muy enfocadas en sacar adelante su negocio, ganar mercado y atacar su nicho. Para hacer algo disruptivo tienes que tener una propuesta de valor totalmente diferente a la existente, puede ser en temas de capital, en temas laborales, en nuevos clientes o nuevas formas de consumir un producto, no necesariamente tiene que ser un producto nuevo, se puede hacer disrupción en cualquier parte o etapa de una empresa. Pero para ello, es primordial contar con una pieza fundamental: que el CEO de la empresa esté convencido, si él no está convencido, no va a suceder.


La conclusión es que en un mundo en constante cambio, la innovación no es cuestión de genio o inspiración divina. Se trata de una habilidad que se construye y que hasta ahora, no se ha enseñado en una universidad. Si quieres desarrollar y llevar al mercado una idea, asegúrate de llevarla por buen camino acompañándote de las mejores metodologías que hoy están a tu alcance.

Así cerró el ring de innovación. Con un empate entre @RodolfoRamírez de @RBinnovation y Luis Antonio Márquez Heine @egade Business School quienes bajaron del cuadrilátero convencidos de haber inspirado a la audiencia a atreverse a desarrollar e implementar sus ideas. @SoyEntrepreneur #Growth2018

Red Box impartirá clases de innovación en universidades públicas de México

julio 21, 2015

La innovación no es un accidente, sino un proceso y disciplina, por lo qué RedBox iniciará un ciclo de conferencias sobre este tema en universidades públicas del país a partir de Septiembre, 2015.

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